Lng/sht: despues del apocalipsis
Después de dos años lejos de los escenarios, LNG/SHT regresa con nuevas canciones, otras inquietudes y una nueva perspectiva sobre la música. Entre el agotamiento, las inseguridades y las ganas de experimentar, Gastón Espinosa se prepara para volver al escenario y descubrir qué sigue después de cumplir 40.
Después de diez años dedicándote a la música, decidiste retirarte de los escenarios. ¿Por qué? ¿En qué momento llegó esa decisión?
Agotamiento, más que nada. La verdad es que dedicarme a la música fue mi sueño de adolescencia y, después de practicarlo durante diez años, el último año fue la primera vez que sentí que quería estar en un lugar distinto. Quería estar en mi casa, con mi pareja, tener una vida normal.
Nunca me ha caído mal dar un show y mi banda son mis mejores amigos, pero nunca se había sentido como un trabajo y el último año se sintió así. Son diez años; es válido parar un ratito, ¿no?
¿Qué te hizo decir “Voy a dar un show ahorita”?
Obviamente lo extraño mucho. Es algo que necesito. Son diez años de dedicarme únicamente a esto, pero el proyecto empezó en 2009 y estoy a tres años de cumplir veinte años con él.
Lo extrañaba y cumplir 40 es una gran excusa para quitarme el gusanito. La verdad, tenía muchas ganas de hacer el Pepsi Center.
Yo nunca hago un show que no crea que puedo sold outtear. Es difícil porque mi cerebro se proyecta mucho en lograr las cosas que quiero, y es una batalla constante pensar que, sea o no sold out el show, eso no puede ser determinante para que lo disfrutes.
Durante este tiempo sin tocar, ¿qué descubriste de ti, tanto como artista como persona?
Como persona, descubrí que necesito creérmela más. Me di cuenta de lo inseguro que he sido toda mi vida y de lo mucho que me importa lo que piense de mí gente que no me importa. Es un buen momento para cambiar eso.
En lo artístico surgió el EP Crisis. Fatiga. Ansiedad. Armagedón, y fue un reto para mí mismo decir “A ver si puedo hacer un disco bueno desde cero”.
Se lo debo mucho a Sayón. Él es la persona que más me ha motivado a apostar por mí como músico sin depender de un beatmaker. Está muy cabrón que, de las canciones que hemos soltado hasta ahorita, dos estén en mi top 3 de Spotify. Mi público está respondiendo súper bien.
Deseo y aspiro a seguir conectando con ellos a través de lo nuevo que voy lanzando, porque ahorita siento más necesidad de hacer música y experimentar con sonidos e ideas de la que sentía en 2014 o 2015, cuando el proyecto empezaba a recibir atención.
Yo nunca he hecho una canción pensando que será un hit o que será la que va a pegar. Por el contrario, las que he hecho desde la honestidad y la necesidad espiritual son las que han trascendido.

¿El LNG/SHT que se va a subir al escenario del Pepsi Center es el mismo que se retiró hace un par de años? ¿Qué había en aquel Gastón que ahora ya no cabe?
El de hace dos años sí se sabía sus canciones. (Risas).
Ya no me interesa el drama ni los pleitos innecesarios. Quiero hacer lo que me gusta hacer y ser feliz haciéndolo. Ahorita, cuando me suba al escenario, lo haré con ganas, y eso es algo que ya no tenía en 2024.
Crisis. Fatiga. Ansiedad. Armagedón. ¿Cómo terminaste juntando esas cuatro palabras?
Primero eran dos, luego tres y después dije “No, suenan mejor cuatro”. (Risas).
Al final del día, esas cuatro palabras lo único que hacen es describir el disco y describir mi último año. (Risas).
¿El disco nació de mirar hacia afuera, hacia adentro o de ambas cosas?
De mirar hacia afuera y de lo que eso provocaba hacia adentro.
En una de las escuchas del disco comentaba que, al no tener que andar de gira, empecé a consumir redes sociales como cualquier cristiano y me clavé. Es difícil mantener el optimismo ante el panorama actual del mundo, y de eso va este disco.
Claro que hay canciones, como Solo son días malos, que no hablan tanto de lo que está pasando afuera, sino de lo que pasa adentro.
¿Hubo alguna canción de este disco que pensaras no sacar después de escucharla terminada?
Solo son días malos, por lo personal. El oversharing es cabrón, pero creo que me juzgo más desde la mente ajena de lo que realmente me juzgan.
Cada quien tiene que hablar de lo que vive y, por otro lado, yo sé cuáles son las partes complicadas de mi trabajo.
Del Gastón que escribía hace años al que escribe ahora, ¿qué es algo que ya no podrías escribir?
Hay canciones como RomCom que suenan más a un chantaje emocional. (Risas). Pero ya casado y con una relación de años, me sentiría tonto escribiéndola porque no vivo algo ni remotamente cercano a lo que esa canción cuenta. Sin embargo, fue real en su momento.
Ahora que he estado practicando mis canciones viejas, pude apreciar mucho de la técnica, la forma y el storytelling. Por ejemplo, Muchacha era una canción que ya me tenía hartísimo, pero ahora que la estuve practicando pensé “Pues es una canción divertida, está chida”. Puedo entender por qué conectó con tanta gente.
Me pasa también con Año de flores, que no tiene tanto tiempo que la hice.
Hay canciones que tal vez ya no me representan, pero les tengo cariño y son una bitácora de una época de mi vida.
Siento que antes mis canciones estaban más pensadas, con ideas y frases más rebuscadas. Ahorita escribo lo que siento y lo voy acomodando y mejorando estéticamente.
Cabe mencionar que este disco se hizo un poco a la carrera, lo empecé en febrero y lo terminé en abril. Nunca había hecho un disco tan rápido y estoy muy orgulloso de eso. Sí creo que es un disco que no se terminó de cocer, pero también creo que era lo que necesitaba.

¿Qué quieres que tu público viva en el Pepsi Center? ¿Qué crees que no podrá experimentar si solamente escucha el disco en su casa?
Creo que tenemos un gran show en vivo. Así como acepto que no soy el mejor rapero, el mejor letrista ni el más guapo del hip hop mexicano, puedo decirte que son contados los raperos que tienen un mejor show que nosotros.
Es bonito porque ha surgido gente que nos conoció durante el retiro y esta será la primera vez que nos vea. Es una responsabilidad muy cabrona darles un showzazo.
En resumen, quiero que sea una fiesta. Con tanta lluvia de negatividad, el hecho de poder distraer a la gente un par de horas y que se la pase bien me hace muy feliz.
Creo mucho en lo que el prójimo puede aportarme por medio de su obra y de su arte, y espero poder hacer eso por alguien.
¿Hay algo que te dé miedo de ese día?
Que no esté al nivel. Me preocupa y estoy practicando mucho porque creo que sí se nota que llevamos dos años sin tocar.
¿Hay algún momento de ese show que quieras guardar especialmente en tu memoria?
Siempre es ver a la gente cantando La Marcha de los Tristes, pero hay una canción nueva que se llama Buenos días apocalipsis que, en el coro, lleva unos aplausos.
Desde que escribí esa canción visualizo el momento en que el público cante eso con nosotros. Quiero vivir ese momento; llevo fantaseando con él desde febrero.
¿Qué crees que le cuesta entender de Gastón a la gente que solamente conoce a LNG/SHT?
En el momento me impactaba mucho y trato de no llevármelo conmigo, pero desde hace un rato hay mucho odio de gente en internet y casi todos dicen que soy mamón o que fui grosero.
No quiero decir que no pueda serlo, pero genuinamente creo que soy real y no soy quedabien. Si la gente es grosera conmigo, puedo serlo de vuelta, y si estoy cansado, lo expreso. Pero si puedes verlo es porque te dejé verlo.
Sí me sabe mal que tanta gente tenga experiencias negativas conmigo, pero no sé qué tanto es real y qué tanto tiene que ver con que simplemente no hice lo que ellos querían que hiciera. No soy monedita de oro.
También soy la persona más dispuesta al diálogo y abierta a escuchar. Sí me puedo jactar de que, cuando alguien ha tenido un problema conmigo y se acerca a decírmelo, estoy dispuesto a hablarlo. Incluso yo me acerco a hablar con alguien cuando sé que tiene un problema conmigo.
Pero también es una gran oportunidad para analizar qué hice en el pasado que ya no quiero hacer o ya no quiero ser.
Aunque, ¿cuál es la solución? ¿Ya no ser tan accesible?
Estar tan metido en tantos proyectos no me permite ser el artista al que solo ven cuando se sube al escenario. Yo opero la gran mayoría de mis proyectos y es lo que es.
El 30 de octubre termina la noche. Ya no hay Pepsi Center, ya no hay LNG/SHT. ¿Qué sigue?
Hacer más música y encarar que ya soy un señor.
Llego a los 40 años con mucha plenitud, pero también toca sentarme y pensar qué quiero de esta década. Está chido, puedo con eso y más.
