diez años de ‘río salvaje’:
EL GIRO VIOLENTO DE LITTLE JESUS Y SU CELEBRACIÓN EN EL LUNARIO
En el año 2016 era muy común escuchar en la radio el sencillo “Locos” de León Larregui y sus primeros destellos ajenos a Zoé, pero era todavía más común escuchar enseguida “La Magia”, de una banda con un nombre particular dentro de la escena mainstream en México: Little Jesus.
Este año su álbum Río Salvaje cumple 10 años. Fue el que los catapultó al estrellato nacional y los adultos jóvenes que rondamos los 30 podemos viajar al pasado dando play al material completo.
En 2016 dejamos de llamarnos Distrito Federal y evolucionamos a CDMX.
El Vive Latino incluía una nueva carpa de comedia en vivo dentro de sus amenidades e itinerarios.
El Chapo Guzmán fue recapturado y exhibido como trofeo por Peña Nieto, a la par que salía una entrevista al líder del Cártel de Sinaloa en nada más y nada menos que la revista Rolling Stone por Sean Penn.
Tiempos de cambios, culminación de eras y olor a nuevo en nuestro contexto citadino.

Había un sonido que se estaba estableciendo en las composiciones del rock nacional contemporáneo: acordes sencillos, un riff pegadizo y una letra que te habla directo, sin palabras rebuscadas y con una cotidianidad con la que nos fue fácil conectar.
Río Salvaje aportó mucho a este contexto y las 10 canciones de su tracklist no tienen desperdicio. No deja de ser un álbum muy elaborado, con beats sólidos y auditivamente satisfactorios, bajos escurridizos, un ligero y discreto funk en sus guitarras, sintetizadores que vibran fuerte en tus oídos, su apuesta por tintes psicodélicos/electrónicos y puentes instrumentales infinitos, pero no cansados.
Sus letras van de lo universal a lo particular en cuanto a ser joven, sentirse desorientado, sin identidad propia y empezar a experimentar la falsa estabilidad de una vida que los Baby Boomers siguen prometiendo que funciona.
“Ese trabajo te va a matar, no sé cómo lo puedes aguantar.”
“¿Qué pasó con todo que ibas a hacer y los planes del mundo conocer? No te importa
probablemente. Yo sé que es tarde y que no estás al cien.”
“Quiero hacer nuevos amigos y poder invitarlos a conocer nuevas canciones y discos que van a cambiar nuestra forma de ser.”

Este álbum y su concepto admite que se siente perdido, con ganas de dejar todo y a todos atrás,pero con la posibilidad de volver a encontrarse a sí mismo en un outro de guitarra suave y un parde versos que salen del alma; sin abandonar la realidad de que el amor romántico y las relaciones son el mayor motor de canciones que recordamos y atesoramos dentro de nuestros propios contextos. Más aún si los usos y costumbres de nuestros vínculos modernos se vuelven máscomplicados y confusos que nunca.
“Es que la veo y se me olvida pensar qué va a pasar. Las altas expectativas me confunden, ya no quiero más”
“Qué fuerte revelación, no eres como te construí en mi mente.”
“Creo que lo que sientes es real. Vienes y vas, todo te da igual. Me gustas por triste y por normal.”
“Solo te quiero para que me digas lo que ya sé de mí, llevarte hasta la cima del universo y dejarte ahí.”
Esta ensalada de emociones sonoras y toda la nostalgia que puede traernos se celebrarán con una serie de conciertos donde Río Salvaje será tocado de principio a fin. Little Jesus apostó por una residencia de cinco fechas en el mes de junio que empiezan este miércoles 3 en el Lunario del Auditorio Nacional, un venue que te permite estar más cerca del artista y disfrutar de un aforo más íntimo, a diferencia de asistir a una arena y perderte entre miles de personas. Cada fecha contará con grandes bandas invitadas, sobre todo que han compartido trayectoria con Little Jesus.
Una década, cinco veladas y la oportunidad de reconectar con tu yo de hace diez años, con
canciones que pueden cambiar de significado cuando vuelves a leerlas en el presente.

